El de la sobremesa

El vino también se puede beber en la sobremesa y no necesariamente tiene que tener un dulzor excesivo. Hay diferentes variantes, pero uno de los no tan conocidos es el Moscatel de Setúbal, una denominación de origen del centro de Portugal.

Elaborado con la uva Moscatel de Alejandría, este vino tan particular es un encabezado o fortificado. Esto quiere decir que mientras esta fermentando como cualquier otro vino, se espera a que llegue a la graduación de 12 grados para agregar alcohol viníco.

El añadir este líquido hace que las levaduras se mueran y no acaba de fermentar por completo lo que resulta en azúcar residual que no consumieron las levaduras y se convierte en un vino dulce con una graduación de alrededor de 17.

Para obtener la característica fragancia se deja fermentar el vino de 4 a 6 meses con las cáscaras de la uva, componente donde se alojan la mayor cantidad de aromas.

En el gusto, de forma genérica, resalta sus notas a miel y a flores blancas que lo hacen inconfundible. Debido a su bajo dulzor es muy bueno para maridar con postres o con café, aunque se acostumbra beber solo en la sobremesa.

La bodega Ermelinda Freitas es una de las pocas vinícolas en la Península de Setúbal que elabora este vino de postre y está disponible en México a través de las 7 tiendas físicas de La Naval o en www.lanaval.com.mx ¡Pruébalo!

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